Precauciones en el consumo de agua en verano, en los Picos de Europa

Publicado hace 1 mes

El Parque Nacional de los Picos de Europa está conformado, en la mayoría de su superficie, por un gran sistema kárstico, lo que hace que el agua de las precipitaciones se suma con gran rapidez y aparezca en forma de surgencias en las zonas bajas y medias del Parque, cerca de los cauces de los ríos que lo drenan.

En base a ello, las fuentes naturales escasean en las zonas altas, siendo mucho más frecuentes en las citadas zonas bajas y medias. Estos centenares de fuentes son imposibles de controlar con la frecuencia que establece la normativa y, en su caso, de tratar, por lo que se han señalizado con el cartel de “Agua sin garantía sanitaria”. Ello no quiere decir que, en la gran mayoría de las fuentes, no se pueda beber, sino que no puede garantizarse su casi segura calidad.

Por otra parte sí hay que reseñar que hay una variedad de reacciones al consumo de este agua, ya sean estacionales o personales: al final de la primavera el ganado accede a los pastos del Parque Nacional, de modo que es más factible que, por filtración a través del suelo y pese a que la mayoría de las captaciones de fuentes están valladas, puedan aparecer algunos gérmenes en el agua. Su concentración, en general y en esa época, no debería dar problemas intestinales a la mayoría de las personas, aunque ello es más factible respecto de los visitantes de las grandes ciudades, que consumen siempre agua tratada, que en el caso de los habitantes de este territorio, más habituados a este agua no tratada. Conforme el verano avanza, el ganado va subiendo en altura y los caudales de las fuentes, según la climatología de cada año, van menguando moderada o fuertemente. Entonces es más factible que este agua pueda causar daños intestinales.
Por ello, es conveniente que los visitantes procedentes de las grandes ciudades consuman, sobretodo, agua embotellada, llevando su buena provisión en la mochila, o adquiriéndola en los Refugios.

Hay fuentes, como la del “Puente Bolín”, en la Ruta del Cares, cuya captación está tomada directamente de la surgencia, en punto inaccesible para el ganado, por lo que su calidad, sin tratar, es excepcional.

En definitiva, siendo el agua de las fuentes del Parque Nacional de una gran calidad la mayor parte del año, en verano es conveniente adoptar ciertas precauciones, máxime si no se está habituado a consumir agua no tratada.

 

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